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mayo

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La Musgaña

LaborArte´16

La Musgaña, referente último del folk español, nos descubre el mañana a partir del ayer, recuperando y renovando folclores cercanos, muchos de ellos vinculados al mundo del trabajo.

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  • 1. La Musgaña © Ricardo Otazo

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La Musgaña

LaborArte´16

20  de mayo  de 2016

Dónde: Auditorio

20h

La Musgaña, referente último del folk español, nos descubre el mañana a partir del ayer, recuperando y renovando folclores cercanos, muchos de ellos vinculados al mundo del trabajo.

Tarifas

Completa 10 €

Reducida 8 €

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Intérpretes

Marta de la Aldea, voz
Jaime Muñoz, flauta travesera y de 3 agujeros, acordeón diatónico, kaval y tamboril
Antonio Toledo, guitarra y laúd
Carlos Beceiro, bajo eléctrico y bouzouki
Sebastián Rubio, batería y percusión

Hoy queremos ser otro, reconocernos en otro espejo. Paradójicamente la tecnología y el pensamiento globalizado nos está alejando de lo que nos rodea, de lo que nos hace ser, construyendo falsas sociedades y relaciones confusas. La Musgaña, referente último del folk español, cumple en 2016 treinta años de canciones con la misma certeza que en su día les animó a emprender su viaje: descubrirnos en el mañana a partir del ayer, recuperando y renovando folclores cercanos, muchos de ellos vinculados al mundo del trabajo.

“Los cantos de trabajo han sido sustituidos por músicas o canciones que proporcionan a los lugares de trabajo el fondo sonoro que distrae o ayuda a concentrarse, aísla o pone en comunicación, impulsa o relaja. También para estos fines nacieron los ya antiguos cantos de trabajo, con la gran diferencia de que el mismo que trabajaba era el que cantaba. Toda faena del campo se acompaña de canciones. Las hay para la arada, la siembra, la siega, la trilla, el acarreo del grano a las paneras, la vendimia, la pisa de la uva…

Frente a la dureza de la vida en el campo, el trabajador podía optar por dos salidas o soluciones diferentes en su canción y en su poesía: enfrentarse con el arma de su voz a la angustiosa realidad que le rodeaba -dando lugar al canto social, de reivindicación- o adoptando una posición escapista, casi cínica, empleando el canto festivo como instrumento de aislamiento, de huida, de crítica o de alegría y contento por el trabajo terminado y el descanso revitalizador.

La proverbial dureza de las labores agrícolas era frecuentemente paliada con cantos que los labradores interpretaban, individual o colectivamente, al ritmo marcado por el tipo de herramienta o apero empleado en cada faena y la repetida cadencia del movimiento corporal necesario para cada labor, propiciando la toma regular de aire, momento en el que los mejor dotados solían “sacar la voz”.

Hoy recordamos esos tiempos en los que los que cantaban espantaban su mal a golpe de azada, de zoqueta, de horca o sembradera.” La Musgaña.